¡Sangre en mi vestido!

Hace mucho que no escribo en el Blog, pero ayer me pasó algo que me gustaría compartir con vosotros.
El 11 de junio me caso, y ayer era la primera prueba del vestido. ¡Qué nervios! Porque la última vez que lo vi fue en diciembre cuando lo reservé. ¿Y si ya no me gustaba?

Bueno, el tema es que como “de padres gatos, hijos michines”, la costurera tuvo que sentarse en el suelo y recogerme el vestido. Mientras lo hacía, se pinchó y manchó el vestido de sangre… (¡Dios!)

Ella, tranquilamente se levantó, se fue y volvió en un momento con un algodón empapado en agua oxigenada… frotó un poquito sobre el vestido y… magia! la sangre desapareció.
Así que ya sabéis, si mancháis alguna prenda con sangre, limpiarlo cuanto antes con agua oxigenada, no deja ni rastro de sangre ni queda un cerco por el H2O2.
Por cierto, ¡el vestido me seguía encantando! ¡Y me queda genial! 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *