Mi bebé está enfadado conmigo

“Mi bebé está enfadado conmigo” es posiblemente la frase que más me ha costado decir en mi vida.

Después de 19 semanas juntos de robarle sonrisas, paseos, darle de comer, dormirle… llegó el momento de volver a trabajar. Una de mis mejores amigas, que ya ha pasado por esto dos veces, me recomendó hacer su entrada en la guarde de forma gradual, porque sino el primer día sería muy duro. Y qué razón tenía. Fue duro, muy duro: para mí, no para él (pensé yo). Y eso que el primer día solo le llevé dos horas.

Llevaba días mentalizándome, pero… según pisé la calle para llevarle a la guarde, me puse a llorar. Iban a ser dos horas, así que me dejé un montón de cosas por hacer para no parar y así que no me diese tiempo para ponerme triste. Deseaba que pasasen esas dos horas volando.

Y pasaron.

Fui con toda mi ilusión a por el peque y le noté raro, muy serio. Me lo llevé a casa y jugué con él. Conseguí robarle alguna sonrisa pero no era como siempre. El resto de días igual, le hablaba y me giraba la cabeza. Incluso cuando le hacía cosquillas y él no podía evitar reírse, hacía lo posible para no mirarme. Y es que estaba enfadado conmigo. Y para compensar, regalaba sonrisas a cualquiera que le miraba en la cola del súper, en un ascensor, en el bus… a cualquiera menos a mí.

Mi marido preguntó a compañeras de trabajo, yo a amigas y a Google y parece ser que es habitual: hay peques que hacen vacío a sus mamás cuando nos separamos de ellos.

Chicas, si os toca, sed fuertes. A mí me pasó porque me tocó volver a trabajar. pero supongo que puede ser por cualquier motivo que haga que os separéis de vuestros pequeños. Se acaba pasando en unos días.

Yo lo he pasado bastante mal, un día no pude evitarlo y menuda llorera, pero el sábado pasado me regaló mil sonrisas. Igual que se enfadó se ha desenfadado y ya está igual de risueño conmigo como siempre. Todo pasa.

¡Menos mal!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *