MINI-MONÓLOGO: Dar de mamar, al principio: duele.

Ilusa Inocente de mí. Si me hubieseis preguntado hace 7 meses cómo me imaginaba dando de mamar, te hubiese descrito la imagen romántica y bucólica que tenía en mi cabeza de una mujer (yo), dando de mamar a contraluz en total paz y armonía, mirando a mi bebé y sonriendo; con una canción tranquila de fondo como la de Quelqu’un m’a dit de Carla Bruni. 

Vale sí, soy algo peliculera, pero lo admito: yo me veía así.

Pues mi experiencia al principio no tuvo nada que ver.

Resulta que al dar el pecho, los primeros días, muchas mujeres notan un dolor horrible en la barriga, son los “entuertos”. Dicen que es más común entre las mujeres que han dado a luz a su segundo hijo. Pero yo no me lo quería perder. Yo siempre lo he querido todo: gafas, aparato, dolores de regla, acné… y es que, como dice mi padre a mi madre (mientras me señala): “Mari, las cosas no se pueden hacer rápido, que luego mira cómo salen “. Gracias papá.

Los entuertos son las contracciones post-parto del útero para volver al tamaño que tenía antes del embarazo.

Pero también duele el pecho, y no me refiero a que el peque no se enganchara bien, que con nuestro pequeño Koala no hemos tenido ese problema (¡menos mal!). Sino a que, al principio, cuando se enganchan sientes como si mil agujas te pinchasen el pecho. Recuerdo que cada vez que el peque se ponía a mamar, yo cerraba los ojos con fuerza y apretaba los dientes para no chillar y asustarle.

Esta situación a mi marido le hacía mucha gracia (¡qué cachondo!) y cada vez que #ElTrasgu se ponía a mamar y me daba el latigazo, mi marido decía en alto: “¡Ensamblaje!”. Entre la risa que me entraba, y el mini-masaje de pies que me hacía (para compensar), se pasaba mejor.

Pero tranquilas, que todo pasa. Y con el tiempo sí que llegas a ser tú con tu peque los protagonitas de la imagen romántica que os comentaba antes. Aunque tiene sus cosas, os recuerdo mi post: Lactancia en primera persona

One thought on “MINI-MONÓLOGO: Dar de mamar, al principio: duele.

  1. Yo con los entuertos lo pasé fatal, y con la subida de leche ni te cuento, a punto de mastitis, yo creía que explotaban, y no salía una gota! hasta que me ayudaron en mi centro de salud: gracias gracias gracias! y todo fue mejor. No recuerdo ese dolor de ensamblaje, jejeje… Lo bueno es que luego se olvida y todo fluye…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *