Mi mini-monólogo: El parto. Parte II.

¡Empezamos con la segunda parte de mi parto!

Llegamos al hospital a eso de la 1.30am y esperamos en recepción después de otra futura mamá. Cuando nos tocó el turno #ElSanto le dijo a la chica de urgencias: “venimos a lo mismo que ellos“, como quien espera turno para entrar a una exposición.

Lo primero fue ver al doctor de urgencias:

– “Buenas noches, ¿están aquí porque están de parto?” – dijo el doc.- “Sí, creo que sí, he roto aguas” – contesté nerviosa. Espero de corazón que ahora no me diga que era pis, porque sino yo a este hospital no vuelvo y me cambio de ciudad.

Me revisó y confirmó. Llegaba con la bolsa rota y dilatada de un centímetro. (Uf! menos mal, una mudanza ahora no me apetece nada).

Me subieron a la habitación. Allí esperé, esperamos, con contracciones cada 5 minutos. Cada vez que me venía una contracción, #ElSanto me daba la mano, me hablaba o me acariciaba, para que se me pasase pronto.

Me dijo que me dejaba un segundo al coche a coger la maleta. Cuando volvió me dijo orgulloso: “Ya está, ya no nos tenemos que preocupar por el coche”.  #ElSanto. El pobre llegó asfixiado y cargado con las maletas: se había pasado por casa a dejar el coche (vivimos a 15/20 minutos andando) y había vuelto corriendo para dejarme sola lo mínimo posible.

A eso de las 4 de la mañana, le dije que no se preocupara, que estaba bien. Yo estaba centrada en las respiraciones que me habían enseñado en las clases preparto, que me estaban ayudando muchísimo a aliviar el dolor. Así que él se levantó de la silla, me dio un beso y me dijo: vale nena, me voy a dormir; intenta dormir tú también un poco, mañana va a ser un día muy largo”. ¡Jajaja! que intente dormir dice…

Entre contracción y contracción hablaba al cachorro, le decía que todo iría bien, como habíamos acordado. Y que pronto podríamos abrazarle. Tenía ganas: todo el mundo había podido besarte (la barriga) menos yo. ¡Y ya me tocaba!

A las 8 de la mañana, las contracciones eran constantes cada 3 minutos (¡Qué bien! ¡Ya estamos listos!) y llamamos a la médico de urgencias. Ella estaba dormida, la habían despertado y decía cosas pero yo no la entendía.

“Has dilatado 3 cms… ¿Qué hacemos? ¿Te bajamos a dila? ¿Te ponemos ya la epi?”

– “¡No sé! ¡Dime tú! ¿Debería esperar?” (QUIERO QUE VENGA MI GINEEEE YA!!)

Y me bajaron a la sala de dilatación.

Epidural… Bendita epidural. Pero no sabía que dolía tanto la jodía. Para ponérmela me sentaron y una enfermera me agarró por delante mientras me pinchaban. Recuerdo que no dejaba de decirme “ya pasa, ya pasa, tranquila.” Y con el dedo gordo me acariciaba mientras me sujetaba, calmándome. Qué dulzura. Cuánto se lo agradecí en ese momento.

Yo ya era feliz, no notaba nada (la, la, la). Así que me pude dormir un poco.

¡Selfie! ¿Qué mejor manera de pasar el rato que hacernos fotos haciendo el tonto?

¡CONTINUARÁ!

One thought on “Mi mini-monólogo: El parto. Parte II.

  1. A mi la epidural no me dolió pero se ve que tengo la columna un poco torcida y les costó sudor y lágrimas ponérmela y, para colmo de males, en el segundo parto no me hizo efecto. Me alegro que a ti te fuera bien y fueran dulces contigo. Vamos al desenlace 😉

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