Mini-monólogo: bye bye Chupe.

El otro día fui a por el pequeñajo a la guarde y como siempre, vino corriendo y me dio un beso. Y también como siempre, sus primeras palabras fueron ‘mamá, chupe’. Y es que en la guarde hace bastante que ya no lo utiliza, pero es salir y necesitarlo casi al instante. Y claro, como siempre, yo se lo di, pero estaba aplastado, se había pegado la tetina por dentro y al metérselo en la boca me dijo: ‘mamá, está roto’.

En cuestión de un segundo mi cara cambió, mil cosas pasaron por mi cabeza: ¿Está roto de verdad? ¿le quitamos el chupe? ¿estará listo? ¿compro pan? Bueno, from lost to the river, si no duerme porque echa de menos el chupe da igual, porque con las noches que nos está dando… imagínate que empieza a dormir (ja-ja-ja) y le tenemos que quitar el chupe y otra vez a no dormir‘.  Y claro, ya me conocéis y me vine arriba: ‘claro hijo, el chupe está roto. Porque es para bebés y tú ya tienes dos años, eres un niño grande, así que tenemos que tirarlo’.

‘Venirse arriba’, ya conocéis todos esa sensación. Es eso que sientes sentías cuando estás estabas en una discoteca y suena sonaba tu canción favorita. Esa sensación que te hace sentirte como Leonardo DiCaprio al subirse al Titanic y que hasta te entran ganas de chillar… ‘soy el Rey del mundoooo’. O cuando ves a Rocky subir las escaleras de Filadelfia, que sientes que las has subido con él.

Nos guardamos el chupe para tirarlo en cuanto papá llegase del trabajo, porque era algo que quería hacer en equipo. En cuanto llegó le explicamos que el chupe estaba roto y el peque también ‘se vino arriba’ y tiró el chupe a la basura. Nos fuimos al parque y al volver  a casa lo pidió. Y claro, todo lo que sube baja y nos empezamos a rajar: “Pobrecito, no era consciente de lo que hacía”. “Pobre, no ha podido despedirse del chupe…” Pero al final decidimos que ya no había marcha atrás porque sino, a la próxima, estaríamos vendidos.

Os digo que estoy muy orgullosa del peque. De vez en cuando lo pide pero le recordamos que lo tiramos porque estaba roto y lo entiende. Tal vez sea porque le hicimos partícipe del momento, tal vez sea porque ya estaba listo y nosotros no lo sabíamos o porque solo le dábamos un chupe cada vez, pero no ha sido nada difícil. Estamos muy orgullosos de ti, pequeñajo.

Bye bye chupe.

Contadnos, ¿cómo fue vuestra experiencia quitándole el chupe a vuestros peques? Tal vez contando nuestras historias podamos ayudar a otros papás.

One thought on “Mini-monólogo: bye bye Chupe.

  1. Oh, menudo campeón! Yo creo que es un buen momento, sobre todo porque parece que estaba listo para dejarlo.
    En mi experiencia, mi hija mayor lo dejó muy pronto, con poco más de un año. También lo propuso ella y fue muy fácil. Los dos pequeños nunca quisieron chupe, así que de eso me libré. Un beso.
    Yolanda

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